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| AND | 18 may 2018

FOTO: PIXABAY

Según el agrónomo del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA Cordillera), Néstor Cuéllar Álvarez, Bolivia está en alerta ante ciertas medidas y políticas públicas que han viabilizado la introducción de maíz transgénico desde países vecinos, pese a la gran riqueza y biodiversidad genética de este cereal en el país.

Cuéllar indica que entre 2015 y 2016 una prolongada sequía afectó la producción agropecuaria y forestal en diferentes regiones del país y en el Chaco las pérdidas en la producción de maíz fueron alarmantes. Como medida de mitigación el gobierno emitió una serie de decretos supremos para paliar la difícil situación que vivieron los productores y otros sectores productivos afectados por el fenómeno climático.

En ese sentido, el Decreto Supremo 2857 facilitó la importación de maíz desde Argentina donde la producción de transgénicos alcanza el 96 por ciento del total cultivado, siendo previsible el ingreso de maíz transgénico al país. Esta medida, asegura Cuéllar, habría vulnerado la Constitución Política del Estado (CPE) y leyes que de ella se derivan: el artículo 255 de la Nueva Constitución en su parágrafo II, inciso 8 donde dice:

“…seguridad y soberanía alimentaria para toda la población; prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente”; la Ley N° 144 “Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria” y la Ley N° 300 “Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para vivir bien”.

Para el agrónomo, existen diversas evidencias basadas en estudios y notas de prensa que confirman la presencia de maíz transgénico en Bolivia. En 2017, Cuéllar desde CIPCA y junto a la institución Productividad, Biosfera Medio Ambiente (PROBIOMA) realizó un estudio a muestras de semilla y granos de maíz recolectados en centros de comercialización mayorista y en casas comercializadoras de semilla de los municipios de Villamontes, Yacuiba, Camiri y de Charagua Iyambae, donde confirmó la existencia de cultivos de maíz transgénico en los campos agrícolas.

“La presencia de maíz transgénico cultivado en el Chaco y específicamente en el departamento de Santa Cruz, sin duda pone en riesgo las más de 18 variedades nativas de maíz que se han cultivado por generaciones principalmente en las comunidades guaraní. Están en una inminente y silenciosa amenaza de ser contaminadas genéticamente y por ende resultaría- en el mediano plazo -en su pérdida total, situación que actualmente viven los agricultores en México”, indica Cuéllar.

Por tanto, el agrónomo señala que el ingreso de maíz transgénico al país vulnera también la seguridad y soberanía alimentaria de los pueblos y naciones indígena originario campesinos. En el país existen procedimientos para regular el ingreso (para la producción consumo o comercialización) de transgénicos, que deben ser aprobados y autorizados por el Comité Nacional de Bioseguridad que, además, evalúa los riesgos de efectos negativos para la salud humana, el medio ambiente, el bienestar económico y social de la población.

Este contexto demanda la atención de instancias del gobierno y que tienen responsabilidad en regularizar esta situación, tal es el caso del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) y el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierra (MDRyT) quienes desde sus correspondientes departamentos especializados deben tomar medidas rápidas para eliminar los focos de producción y comercialización ilegal de semilla y grano de maíz transgénico, y promover la producción de semilla de maíz convencional.

Por otro lado, concluye Cuéllar, el peligro de pérdida de las variedades nativas de maíz interpela también a los pueblos indígenas campesinos y sus organizaciones a defender el material genético propio de los pueblos, los conocimientos tradicionales y la seguridad alimentaria.

Bolivia es considerada como centro de origen de maíces nativos y se afirma que en el país se han clasificado 7 complejos raciales (alto andino, amazónico, perla, morocho, harinoso de los valles templados, pisankalla y cordillera), aspecto que confirma una vez más la gran riqueza y biodiversidad.

Fuente: http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/noticias.php?a=2018&md=0518&id=254804