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El 70 por ciento de hombres es machista y lo exterioriza con la violencia
 
6 de marzo de 2017
Fuente:

http://www.opinion.com.bo/

 

Informe Especial

INFORMES DE LA OFICINA JURÍDICA PARA LA MUJER Y DE LA DIRECCIÓN DE GÉNERO, GENERACIONAL Y FAMILIA DE LA ALCALDÍA ASEGURAN QUE LAS AGRESIONES CONTRA LAS MUJERES SIGUEN SIENDO LA CONSTANTE EN LAS RELACIONES MACHISTAS.

El 70 por ciento de hombres es machista y lo exterioriza con la violencia

POR: JORGE FERNÁNDEZ B. JFERNANDEZ@OPINION.COM.BO | 05/03/2017
Mujeres protestan en la plaza 14 de Septiembre en Cochabamba contra el machismo y la violencia en contra de este género.

La Dirección de Género, Generacional y Familia de la Alcaldía de Cochabamba atiende cada mes como promedio 800 casos de violencia física, psicológica y sexual contra las mujeres, y el cien por ciento de ellos está vinculado con el machismo, afirma la directora de esta repartición municipal, Andrea García.

La funcionaria recuerda que, según datos del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem), siete de cada 10 mujeres sufren algún tipo de agresión, por lo que ella concluye que hay siete hombres que ejercen violencia y, por lo tanto, que son machistas.

“Todos los actos de violencia responden al machismo, al sistema patriarcal que sigue vigente”.

La violencia ejercida contra las mujeres tiene en el feminicidio el desenlace más fatal.

En 2016, según el registro hemerográfico de OPINIÓN, se cometieron 104 feminicidios, mujeres que fueron víctimas de la violencia machista.

La escalada de violencia contra las mujeres fue creciendo en los últimos años. En 2014, según el registro de este diario, se perpetraron 77 feminicidios y en 2015 el Ministerio Público contabilizó 93 casos.

En la misma dirección, el delegado del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Nelson Cox, afirma que en la violencia hay un factor altamente machista. Este extremo se puede corroborar, según la autoridad con las estadísticas del Ministerio Público. Al menos el 80 por ciento de víctimas que acude a esta instancia es mujer.

Cox señala que no se puede hablar de un machismo neutral o pasivo, sino que siempre tendrá como consecuencia la violencia y, en el peor de los casos, la muerte de la mujer víctima.

“Un resultado del machismo es la muerte de la persona, como uno de los efectos más alarmantes, porque termina con la vida, o porque deja secuelas psicológicas en la víctima y baja autoestima. La mujer anda siempre cabizbaja”.

“El machismo es un detonante de la violencia, en el hogar y en las instituciones”, puntualiza Cox.

La coordinadora de la Oficina Jurídica para la Mujer, Esther Otero, en coincidencia con García y Cox, afirma que el machismo es la causa principal de la violencia.

Agrega que, lamentablemente, el hombre considera a la mujer como un objeto de su propiedad y, por lo tanto, cree que puede disponer de ella como mejor le parezca.

“La educación patriarcal inculca al hombre que él puede tener todas las mujeres que quiera, pero si su esposa le es infiel, la golpea y ella tiene que soportar”, apunta.

En algunos casos son los mismos familiares de la mujer que justifican el accionar violento de un hombre, porque consideran que ella debió haber hecho algo malo para merecer una paliza.

Y algunas mujeres, según Otero, aceptan las golpizas, y hasta defienden a sus parejas, porque han sido educadas de esa manera, “pero en muchos casos la violencia termina en un feminicidio”.

Recuerda que el ciclo de la violencia, producto del machismo, siempre va en ascenso. Muy raras veces baja su intensidad.

La violencia empieza con un insulto, en muchos casos durante el enamoramiento, o con determinadas frases que lanzan los hombres a sus parejas, como “tu espacio es la cocina”.

Y como las mujeres no saben identificar lo que es la violencia, o tienen miedo de ponerla al descubierto, las agresiones suben de tono, con un jalón de pelo y después golpes más fuertes. El último grado de violencia termina con la muerte de la mujer, el feminicidio, que se castiga en el país con 30 años de cárcel sin derecho a indulto.

Otero recomienda a las mujeres poner límites y cortar la violencia a tiempo. “Ella debe dejar claro que esta situación está mal y si el agresor no modifica su conducta romper la relación”.

Complementa que, además de usar la violencia física y psicológica, algunos hombres tratan de controlar a la mujer económicamente. No le permiten ir a trabajar o le dejan muy poco dinero para la manutención del hogar, pero le exigen que prepare todas las comidas del día y pague todas las cuentas.

Recuerda que la Ley 348 reconoce 17 formas de violencia contra la mujer, 16 específicas y un acápite que señala otros tipos de agresiones que le causen dolor.

“Pero la violencia se puede resumir en física, psicológica, sexual y económica”, apunta.

La Oficina Jurídica para la Mujer atendió el año pasado unos 700 casos de mujeres víctimas de violencia en los diferentes ámbitos: en el hogar, en el trabajo o en los centros educativos.

El mayor porcentaje de la violencia ocurre en los hogares y, según Otero, muchas mujeres argumentan que la toleran por sus hijos, “pero no se dan cuenta de que ellos son los más afectados, porque la reproducirán con sus parejas, sin darse cuenta, cuando sean adultos”.

Algunas mujeres ven en el aspecto económico otro justificativo para tolerar la violencia a la que son sometidas, y su autoestima está tan bajoneada que consideran que no valen nada sin su pareja”.

Y muchas mujeres no se animan a separarse de sus parejas porque las divorciadas no son bien vistas por su entorno familiar.

ANTES DE NACER

Otero afirma que el machismo se manifiesta incluso antes de que una persona nazca.

Cuando una mujer embarazada recibe la noticia de que tendrá un hijo, la familia se alegra y felicita a la futura madre, pero si es hija, estas mismas personas expresan su desaliento y, en algunos casos, hasta sienten pena “con frases como pobrecita y cuánto va a sufrir en la vida”.

Una licenciada en enfermería, que trabaja en una clínica de la zona sur de la ciudad, relata que en más de una oportunidad fue testigo del maltrato que recibieron mujeres parturientas por el solo hecho de haber dado a luz a “mujercitas”.

El caso que más le impactó fue el de un policía que, sin tomar en cuenta el delicado estado de salud de su esposa, le empezó a gritar porque había dado a luz a su tercera hija.

“Eres una inútil, cómo es posible que hayas tenido otra vez una hija”, le espetaba el policía a su pareja, mientras esta se retorcía de dolor, según recuerda la enfermera, quien prefirió mantener en reserva su identidad para no tener dificultades en su trabajo.

Otero manifiesta que estas conductas machistas, que se traducen en violencia a lo largo de los años, predeterminan el tipo de vida que tanto el hombre como la mujer van a tener.

Esta conducta machista se consolida con el paso de los años. Por ejemplo, la forma en la que se viste a los niños. Se hace distinción en los colores: rosado para las niñas y azul para los niños.

La educación machista se ve reforzada, según Otero, con los regalos. A las niñas se les entrega muñecas y maquillaje y a los niños autos y armas.

La coordinadora de la Oficina Jurídica para la Mujer puntualiza que de esa forma se les enseña a las personas a cumplir determinados roles, los mismos que irán ejecutando cuando sean mayores.

“Asimismo, se enseña a un niño a no llorar y a una niña a ser delicada y dulce, y que debe comportarse de una determinada manera, como mujercita”.

Respecto a este tema, el papa Francisco afirmó, el pasado 9 de febrero que la mujer no está “para lavar platos. No: la mujer está para aportar armonía. Sin mujer no hay armonía”. En este sentido, condenó el crimen de la explotación de mujeres.

“Muchas veces escuchamos: ‘Es necesario que en esta sociedad, que en esta institución haya una mujer para hacer tal cosa…’. No, no. La funcionalidad no es el propósito de la mujer. Es verdad que la mujer debe hacer cosas, y hace cosas como todos los demás. El propósito de la mujer es la armonía en el mundo".

"La explotación de las personas es un crimen de lesa humanidad, es verdad. Pero la explotación de la mujer es un crimen mayor, porque destruye la armonía que Dios ha querido dar al mundo”.

Asimismo, el papa Francisco señaló en otra oportunidad que “las mujeres son más valientes que los hombres”.

VIENTOS DE CAMBIO

La pedagoga Cecilia Cossío Romero asegura que si bien el machismo está muy enraizado en la sociedad, las campañas que se realizan en busca de la igualdad entre hombres y mujeres están dando resultados.

En muchos hogares es posible ver a hombres que ayudan con las tareas domésticas y el cuidado de los niños. Y también es más frecuente observar a mujeres realizando trabajos que antes eran exclusivos de los varones.

Los hombres que ayudan en el hogar no deben hacerlo como obligación, sino como una actividad natural.

Sin embargo, apunta Cossío, muchos de los hombres que realizan tareas en el hogar o que cuidan a sus hijos son ridiculizados por sus pares, quienes les colocan calificativos como “mandacho”.

La pedagoga señala que lo que se debe hacer es reforzar la equidad e igualdad en la sociedad para que hombres y mujeres realicen las mismas tareas.

El primer paso para luchar contra el machismo es ser conscientes de que esta situación existe, y luego implementar acciones de educación y sensibilización “para erradicar este mal”.

La pedagoga señala que cuando un hombre ayuda en su hogar y con la educación de sus hijos debería ser alentado. No tendría que ser una novedad que él se encargue de llevar a su hijo a la guardería.

Puntualiza que lamentablemente cuando una mujer no es madre es mal vista por su entorno y un hombre que no golpea a su pareja es “mandacho”.

El delegado del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Nelson Cox, apunta que se debería aplaudir y reconocer a los hombres que respetan los derechos de las mujeres.

Dice que no se debe solo criminalizar la conducta del varón, sino también potenciar las bondades construidas por la colectividad, destacando una sociedad libre de machismo y violencia.

Consecuencia

El machismo deriva, generalmente en la violencia, según el delegado del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Nelson Cox.

800 Casos de violencia

La Dirección de Género, Generacional y Familia de la Alcaldía de Cochabamba recibe cada mes un promedio de 800 casos de violencia contra las mujeres en diferentes grados: psicológica, física, sexual y económica, entre algunos de los 17 tipos.

Violencia intrafamiliar

* La violencia familiar es un delito que engloba agresiones físicas, sexuales y psicológicas que causa penas de entre dos y cuatro años de cárcel si no va aparejado con otra infracción. Fue el delito más repetido en Bolivia entre 2012 y 2016, según un informe de la Fiscalía General del Estado.

* En esos cinco años se registraron 78.419 casos para un delito imputable a parejas, exparejas y familiares de las víctimas, según el informe anual de rendición de cuentas del Ministerio Público.

* Desde que en marzo de 2013 se promulgó una ley que tipifica el delito del feminicidio con una pena de cárcel de 30 años sin derecho a indulto -la máxima del país- hasta el término de 2016, hubo 304 casos.

Informe
* La Organización de las Naciones Unidas (ONU Mujeres) concluyó en un estudio que el machismo todavía predomina en la sociedad boliviana.

* En el informe se destaca que “el progreso de las mujeres, adolescentes y jóvenes ha sido lento y desigual por estar vinculado con la violencia y los embarazos no deseados”.

* Una recomendación de ONU Mujeres señala que es importante que la mujer tenga un empleo digno y bien remunerado, porque, generalmente, es el hombre quien recibe una mejor remuneración así sea que ambos tengan el mismo nivel de educación.

Otra preocupación para ONU Mujeres es la resolución de casos de violación y maltrato.

El diálogo
* La pedagoga Cecilia Cossío Romero puntualiza que la clave para lograr la armonía en el hogar y en la sociedad es el diálogo, pero no siempre sucede.

* La pedagoga señala que cuando una pareja está conformada por un hombre machista y una mujer sumisa, el resultado será el mismo: los hijos machistas y las hijas sumisas. Y de esa forma se reproducen estos roles.

* En estos casos, en el hogar, es importante dialogar y ponerse de acuerdo, para que, según Cossío, se pueda compartir los roles entre hombres y mujeres.

* “Las mujeres y los hombres hemos aprendido a mandar y obedecer, cuando deberíamos conversar”, señala.

 
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