22 de octubre, 2025
Bolivia enfrenta una transición inédita tras más de 20 años de continuidad política, y el principal desafío será garantizar un proceso transparente que fortalezca la institucionalidad y recupere la confianza ciudadana. Analistas y representantes de la sociedad civil coinciden en que esta etapa debe estar marcada por el acceso a la información, la rendición de cuentas y el respeto al Estado de derecho. Para la directora de UNITAS, Mila Reynolds, una transición ordenada es clave para evitar tensiones y asegurar estabilidad política y social.
Especialistas como Marcelo Arequipa y Verónica Rocha advierten que el éxito de este proceso dependerá de la voluntad política de ambas partes para compartir información clara y permitir un traspaso responsable del poder. En ese marco, la conformación de equipos de enlace, la apertura de datos públicos y el respeto a los derechos fundamentales son condiciones indispensables para fortalecer la democracia y evitar escenarios de conflictividad.
La transición, sin embargo, ocurre en un contexto complejo marcado por crisis económica, desconfianza institucional y polarización social. Por ello, la sociedad civil observa este proceso como una oportunidad para sentar bases de transparencia y control ciudadano. “Sin información clara y rendición de cuentas, el riesgo es profundizar la desconfianza y debilitar aún más la institucionalidad”, advirtió Reynolds, subrayando que el acompañamiento ciudadano será clave para garantizar un cambio democrático efectivo.