30 de septiembre de 2025
Tras los incendios que arrasaron gran parte de la comunidad de Alta Gracia, en el municipio de Baure, jóvenes productores decidieron no abandonar su territorio y comenzar la reconstrucción desde la tierra. El fuego destruyó cultivos, viviendas y medios de vida, pero también impulsó una respuesta colectiva para recuperar la producción agrícola y garantizar la alimentación de sus familias. Con el apoyo de organizaciones como APB Cacao, CIPCA y UNITAS, lograron reactivar la siembra de yuca, arroz, maíz y plátano, devolviendo vida a parcelas que habían quedado reducidas a cenizas.
El proceso no fue sencillo. Durante los incendios, los pobladores enfrentaron las llamas con escasos recursos y sin apoyo institucional suficiente. Jóvenes como Juan Enrique y Miguel Ángel relatan que combatieron el fuego con baldes y mochilas de fumigación, mientras protegían sus viviendas y animales. Tras la emergencia, la llegada de semillas, asistencia técnica y acompañamiento comunitario permitió retomar la producción y asegurar el alimento para las familias, además de generar pequeños excedentes para la venta.
Hoy, aunque el riesgo de nuevos incendios persiste, la comunidad ha fortalecido su organización y apuesta por la prevención y el trabajo colectivo. Los jóvenes, protagonistas de esta recuperación, impulsan prácticas más seguras y demandan apoyo para enfrentar futuras emergencias. En medio de un escenario climático adverso, Baure demuestra que la resiliencia y el trabajo comunitario pueden convertir la devastación en una oportunidad para volver a sembrar vida.