7 de julio, 2025
Las mujeres de la Chiquitanía enfrentan las consecuencias más duras de los incendios forestales que azotaron la región, no solo por la pérdida de cultivos y territorios, sino por la sobrecarga física, emocional y económica que asumieron tras la emergencia. En comunidades como Limoncito, del municipio de Concepción, las mujeres quedaron a cargo del cuidado familiar mientras los hombres combatían el fuego, enfrentando además la escasez de agua, alimentos y medios de subsistencia. La líder indígena Doris Chacón relata que muchas familias perdieron todo y que la falta de atención estatal profundizó la vulnerabilidad, especialmente de mujeres y niñas.
Ante este escenario, las organizaciones comunitarias impulsaron procesos de reconstrucción y resiliencia con el apoyo del Fondo de Pequeños Proyectos de UNITAS. A través de la entrega de herramientas, semillas y capacitaciones, las mujeres reactivaron la producción agrícola, fortalecieron su autonomía económica y recuperaron parte del tejido social afectado por los incendios. Para ellas, la reconstrucción va más allá de lo material: implica defender su territorio, preservar su cultura y asegurar condiciones de vida dignas frente a un contexto marcado por la crisis climática y la ausencia de respuestas estatales oportunas.