¿Cuál es el estado de la agroecología en Bolivia y por qué apostar por su impulso?

Por Rodolfo Huallpa

Si usted tuviera que elegir entre una lechuga producida con químicos (pesticidas, herbicidas  o insecticidas) y otra producida sin ellos, es decir, de manera orgánica ¿cuál compraría? No es una costumbre al momento de ir al mercado el preguntar cómo se produjo tal o cual alimento, pero es una realidad que en Bolivia hay agricultores que optan por producir alimentos de manera orgánica, en tanto que otros o la mayoría lo hacen de manera convencional, con el uso de plaguicidas o agroquímicos. Pero ¿cómo identificarlos? Este es uno de los problemas por los que atraviesa la agroecología en el país.

Hoy y mañana, diferentes instituciones, plataformas, organizaciones no gubernamentales, entidades públicas del ramo y productores agroecológicos, que integran el Movimiento Agroecológico Boliviano (MAB) se reúnen en la ciudad de La Paz para evaluar el estado en que se encuentra esta forma de producción alternativa de alimentos y diseñar una estrategia de abogacía para su impulso a nivel local, nacional y regional.

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En el encuentro se identificaron cuatro grandes problemas por los que atraviesa la agroecología. Además del problema de comercialización, que va ligado al consumo de productos orgánicos; los otros tienen que ver con la producción, el orden y unidad de las organizaciones que propugnan este sistema y las políticas a favor del sector.

“Es mucho más fácil producir un producto convencional. Te aparece una plaga y le pones insecticida; te aparece una hierba y le pones herbicida; tu suelo está mal, le pones fertilizantes; mientras que la producción agroecológica va más allá, para recuperar los suelos tienes que hacer una serie de prácticas como la rotación de cultivos, la rotación de parcelas, tienes que preparar tus insumos, etc. Entonces es muy compleja la producción, pero realmente es sostenible porque no estamos haciendo daño al medioambiente y respetamos la biodiversidad y fundamentalmente trabajamos con insumos locales, para no depender de lo externo”, declaró la directora técnica de la Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia, Lourdes Vargas, entidad que aglutina a 70.000 productores agroecológicos a nivel nacional.

En lo relativo a la producción, las 19 organizaciones que integran el MAB identificaron que el cambio climático es uno de los principales peligros que alienta el sistema convencional de producción de alimentos y que, en doble partida, afecta también a la producción agroecológica, al desgastar los suelos y el ecosistema para la producción.

“Si tenemos buenos suelos, vamos a tener buenos cultivos; si vamos a tener buenos cultivos, vamos a tener buenos alimentos; y si los humanos nos alimentamos de buenos alimentos, vamos a estar sanos. Hay que pensar que nosotros no vamos a perdurar y no vamos a ser los únicos que pasaremos por la tierra, sino hay muchas generaciones que vienen detrás de nosotros y hay que pensar en ellos”, mencionó  Germán Vargas de la Asociación Agroecología y Fe de Cochabamba.

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Sobre el orden y unidad de las organizaciones, en este encuentro se identificó que hay esfuerzos individuales y paralelos para promover la agroecología y no así una unidad que pueda contrarrestar efectos como la falta de información de los consumidores, su sensibilización frente al consumo de alimentos producidos con agroquímicos o el debilitamiento de organizaciones que, frente a este panorama, abandonan la producción orgánica.

“Quien se considera agroecológico debe tener un enfoque sistémico, no son partes, no puedo ser una hora agroecológico y la otra hora no serlo, no puedo ser agroecológico dentro de mi casa y ser consumista fuera, no puedo trabajar en una institución agroecológica y volver a mi casa y ser un consumidor chatarrero. Es importante ser consciente dentro de cada persona, familia y finalmente en cada institución”, reflexionó María Julia Jiménez, coordinadora del movimiento Slow Food en Bolivia, que trabaja en la producción del alimento bueno, justo y limpio frente a la comida rápida.

Por último se identificó que la falta de políticas públicas a nivel municipal, departamental y nacional afecta al crecimiento y promoción de la agroecología, pues se ve que la agroindustria de la soya, aceites y otros, principalmente asentados en el oriente boliviano, son los más beneficiados con políticas gubernamentales.

“Nosotros hemos hablado de la poca claridad de las políticas de Estado. Vemos que todos los ministerios y viceministerios que se encargan de una parte de la problemática que tratamos nosotros, tienen un presupuesto bien limitado y aparte de eso, el Estado generalmente por conveniencia política o económica favorece a soyeros, a ganaderos, a los grandes productores que utilizan pesticidas, etc. Sentimos que hay como un doble discurso, entonces eso nos gustaría que nos aclaren. ¿Realmente quieren que favorezcamos a la alimentación saludable o solamente es una pantalla para satisfacernos en una medida y listo? A eso llamamos políticas de conveniencia”, explicó el presidente de la Asociación de Chefs de Bolivia, Pierre Van Oost.

Vladimir Escobar, especialista en estrategia de suelos de la Dirección General de Desarrollo Rural del Viceministerio de Desarrollo Rural, indicó que desde esa cartera de Estado se pretende desarrollar en las próximas semanas una estrategia nacional para visibilizar a los productores agroecológicos con la finalidad de realizar políticas públicas a favor de este sector, para ello se alista un registro nacional para saber quiénes son, qué producen y dónde se encuentran. “Se trata de políticas de incentivo, de promoción, de apoyo, de inversión, de financiamiento y de asistencia técnica, sabiendo exactamente quiénes son”, precisó, a tiempo de destacar este encuentro del MAB como forma de aglutinar a los principales actores del movimiento agroecológico.

El MAB busca a través de estos encuentros, además de la estrategia de abogacía, conseguir el involucramiento de más instituciones afines a esta temática con la finalidad de lograr mayor incidencia política, inicialmente de manera local y posteriormente a nivel nacional, explicó Enrique Torrejón, coordinador del programa de Sistemas Alimentarios Sostenibles de la Unión Nacional de Instituciones para el Trabajo de Acción Social (UNITAS).

Estas son las 19 instituciones que conforman el MAB:

–              Plataforma Nacional de suelos (ONG)

–              AOPEB (Asociación productores)

–              Fundación Tierra

–              Plataforma Regional Altiplano (ONG)

–              Fundación Machaqa  Amawta

–              Grupo de Trabajo de Cambio Climático y Justicia

–              CIKOA (ONG)

–              RED ECOSAF (ONG)

–              MIGA (ONG)

–              Asociación de Chefs de Bolivia

–              PRODIASUR (ONG)

–              CIPCA

–              PASTORAL SOCIAL – CARITAS

–              FMA

–              CODESPA

–              FUNDACIÓN ALTERNATIVAS

–              SOLIDAGRO

–              SLOW FOOD

–              FED. DE PRODUCTORES DE CACAO

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